
En este día tan especial os deseo un feliz y dulce día de Reyes. Deseo que podáis compartir al menos un Roscón de Reyes con vuestros hijos, familiares y amistades y que no falte en ninguna casa el delicioso.
Este año, como en anteriores la pastelería innova en los sabores y decoraciones del Roscón de Reyes. Los hay de todos los sabores y para todos los gustos, pero el tradicional – el relleno de nata y decorado con frutas confitadas— se lleva la palma por su equilibrio en sabor y dulzor dejando una agradable sensación en el paladar.
Siempre que sea posible, decantaos por el artesanal, lo reconoceréis al instante, forma irregular, peso, y sabor delicioso y natural.
¿Como diferenciar el Roscòn de Reyes Artesanal del Industrial?
Este es un tema espinoso, ya que muchas pastelerías se atribuyen la producción de roscones artesanales, pero una vez lo has probado te das cuenta cual lo es y cual no. Y es muy fácil de distinguir, incluso a simple vista.
La Forma
Empecemos por lo básico, el empaquetado. El roscón industrial habitualmente viene envuelto en plástico, ya sea dentro de una caja o sin ella. Esto se hace así porque este tipo de roscones tiene una vida más larga que los roscones artesanales debido en principio a los ingredientes usados para su elaboración. Por ello, siempre que veáis un roscón que está envuelto en plástico podéis percataros de que se trata de una elaboración industrial.
También se puede percibir el toque industrial en la forma, puesto que este tipo de roscones son muy uniformes, todos parecen el mismo. Esta es otra característica que diferencia un roscón artesanal de uno industrial, ya que los primeros presentan diferencias entre uno y otro.
El Peso
El roscón artesanal pesa, no es ligero, puesto que tiene poca levadura al elaborarse con masa madre, de ahí su textura, sabor y peso. En cambio, un roscón industrial es ligero, ya que en su elaboración se utiliza mucha levadura, lo que hace que la masa crezca mucho más y se llene de aire, lo que explica que siempre sean más ligeros que los artesanales.
El sabor inconfundible
Y llegamos a la parte más deliciosa que permite distinguir un roscón artesanal de uno industrial: su sabor. Un roscón artesanal es ligero al paladar, tiene un inconfundible sabor en el que destaca el matiz del agua de azahar, así como el punto refrescante que le añaden la ralladura de naranja y de limón, así como una nata ligera que se deshace en la boca. Esto es lo que hace que el roscón artesanal sea el rey de los roscones de reyes: una vez lo pruebas no puedes resistirte a darle otro bocado. Además, sus ingredientes naturales no dejan esa sensación de pesadez tan frecuente en los industriales.
En cuanto a los roscones de reyes industriales, no tienen ese sabor característico de los artesanales. De hecho, los industriales se parecen a un bollo normal. Ojo, admitimos que algunos roscones industriales dan el pego y ofrecen un resultado aceptable, pero no llegan a alcanzar la finura y deliciosa sensación que deja en el paladar un roscón artesanal. Por otra parte, las natas de los industriales y las grasas usadas en su masa son, en el mejor de los casos, de origen vegetal y más artificiales. Ese es el motivo de que el roscón industrial pueda consumirse durante más días, pero ojo, un roscón artesanal bien mantenido también puede consumirse unos días después de ser elaborados, aunque no tenemos pruebas de ello, ya que su deliciosidad hace muy complicado que duren más de unos minutos en las mesas.
La nata de un roscón industrial es más grasienta, por lo que tras tomar un trozo deja una sensación en el paladar ‘de pringue’, ya que esas natas incorporan grasas vegetales de textura más fuerte y compacta y, por tanto, menos ligera y aireada que la nata de origen animal de los roscones de reyes artesanales, que destacan por su ligereza textura, muy suave.
Dicho todo esto, solo queda que disfrutes de un delicioso roscón de reyes del sabor que más te guste (a ser posible, uno preparado con todo el cariño que en Betty’s Cakes le damos a todos nuestros productos).

Deja un comentario